Exploración del Pie Diabético Qué se Revisa y Señales de Alarma
En qué consiste la exploración del pie diabético: sensibilidad con monofilamento, pulsos, piel y uñas, y las señales que no pueden esperar. Panamá.
La exploración del pie en una persona con diabetes tiene un objetivo concreto: saber si ese pie siente, si le llega sangre y si tiene alguna zona que se esté lastimando sin que lo note. Con esas tres respuestas se clasifica el riesgo y se decide cada cuánto hay que revisarlo. Esto es lo que hacemos en esa consulta.
Sensibilidad: el monofilamento y el diapasón
La prueba central es el monofilamento de 10 gramos: un filamento fino que se apoya en puntos fijos de la planta hasta que se dobla. La persona, con los ojos cerrados, dice si lo siente. Si en varios puntos no lo percibe, hay pérdida de sensibilidad protectora: el pie ya no avisa cuando algo lo lastima.
¿Eres diabético? Una herida pequeña en el pie nunca es pequeña |
Se completa con el diapasón sobre el hueso del dedo gordo, que mide la sensibilidad a la vibración, la primera que suele perderse. Las dos pruebas son indoloras y toman unos minutos.
Circulación: los pulsos del pie
Se palpan dos pulsos, el pedio en el dorso del pie y el tibial posterior detrás del tobillo. Se observa la temperatura, el color de la piel al elevar y bajar el pie y el tiempo que tarda en volver el color a las uñas al presionarlas. Un pulso débil o ausente cambia todo el plan, porque una herida en un pie con mala circulación cierra despacio.
Piel, uñas y forma del pie
- Callos y durezas: bajo un callo grueso puede esconderse una ampolla o una úlcera que no duele.
- Grietas en el talón y piel seca, puertas de entrada para infecciones.
- Uñas engrosadas, encarnadas o con hongos, que en este pie se atienden con más margen.
- Espacios entre los dedos húmedos o macerados.
- Deformidades: dedos en garra, juanetes y zonas de apoyo anormal que concentran presión.
El calzado también se explora
Pedimos que traigan el zapato que más usan y lo revisamos por dentro: costuras que rozan, plantillas deformadas, puntas estrechas, un talón vencido que hace que el pie se apoye torcido. En un pie que no siente, el zapato es la causa más frecuente de la primera herida, y casi siempre se puede corregir antes de que la produzca. También se mira el calcetín: costuras gruesas y elásticos apretados dejan marca en una piel que no avisa.
La clasificación de riesgo
Con los hallazgos se asigna un grado de riesgo, de bajo a alto. Un pie que siente, con pulsos presentes y sin deformidad, se revisa una vez al año. Un pie que no siente, o con mala circulación, o con antecedente de úlcera, se revisa cada uno a tres meses. La frecuencia no es un trámite: es la diferencia entre encontrar una lesión de dos días y una de tres semanas.
Señales que no pueden esperar
Si aparece cualquiera de estas, la revisión es el mismo día o al siguiente:
- Una herida, ampolla o grieta que no cierra en una semana.
- Una zona de la piel más roja, caliente o hinchada que el resto del pie.
- Cambio de color de un dedo hacia azulado, morado o negro.
- Secreción o mal olor en una uña o entre los dedos.
- Dolor en reposo o por la noche en un pie que normalmente no duele.
La exploración completa toma unos 30 minutos y se repite con la frecuencia que marque el riesgo. Entre una y otra, cualquier cambio en la piel o en una uña adelanta la cita, no la espera.
En Marbella atendemos todos los días, incluido domingo, precisamente porque estas señales no eligen fecha. Una úlcera vista a tiempo es una curación; vista tarde, es un ingreso.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración profesional. Cada pie responde distinto según la causa, el tiempo de evolución y la salud general de la persona. Ver también el programa de pie diabético del Dr de tus Pies.
Preguntas Frecuentes
Depende del riesgo que salga en la exploración: desde una vez al año si el pie siente y tiene pulsos, hasta cada uno a tres meses si hay pérdida de sensibilidad o antecedente de úlcera.
Un filamento calibrado de 10 gramos que se apoya en la planta. Si no se siente en varios puntos, el pie perdió la sensibilidad que lo protege de lastimarse.
Si ves bien, llegas al pie y sientes normalmente, sí, en recto y sin apurar las esquinas. Si no, es mejor que lo haga el podólogo.
Que no duela es justamente la señal: en un pie con diabetes el callo puede estar tapando una lesión. Se revisa y se retira con descarga.
Sí. La exploración busca lo que todavía no duele. El pie diabético se complica en silencio.